Durante años, en la Huerta de los Frailes, se han recibido piedras para levantar los muros. A algunas, en manos del autor, les adivinaba formas talladas por el tiempo que le recordaban a criaturas reales o irreales, pero con vida. Las fue guardando, unas setenta hasta ahora, y con veintisiete de ellas ha creado el camino de las criaturas de piedra, esculturas naturales modeladas por el capricho de la naturaleza.